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Grecia duda entre el euro o el dracma

Atenas. — Los griegos se enfrentan en las elecciones parlamentarias de mañana a una de las decisiones más importantes de su historia reciente: el euro unido a los programas de austeridad, o el dracma, con la salida de la unión monetaria. Pocas veces ha habido tanta incertidumbre como ante estos comicios. Las encuestas muestran que la inmensa mayoría de los griegos quiere seguir en el euro, pero a la vez la gente está indignada. Más del 45 por ciento quiere castigar a los partidos que han gobernado hasta ahora Grecia, los conservadores y los socialistas.

"Porque nos mintieron y llevaron al país hasta el borde de la catástrofe. Y ahora tenemos que pagar el precio", son las frases que se escuchan una y otra vez con leves variaciones en las calles de Atenas.

Los comunistas, los partidos de izquierda, los populistas de derecha y los fascistas llaman a los ciudadanos a expresar su ira en estas elecciones. "Con furia y rabia (ustedes, electores) tienen que aterrorizar a los partidos", dijo en la televisión la secretaria general del Partido Comunista (KKE), Aleka Papariga.

La ira en las urnas. Los populistas de derecha hicieron declaraciones similares: el país está "ocupado" por los acreedores y debe ser "liberado", según los Griegos Independientes, una escisión de los conservadores.

La mayoría de los ciudadanos ha perdido en los últimos tres años casi el 25 por ciento de sus ingresos, algo que nadie olvida fácilmente. Y eso es un suelo fértil para los extremistas que ahora intentan ganarse a los electores.

Algunas voces conciliadoras subrayan sin embargo que no es el momento de dar rienda suelta a la ira, porque el futuro del país está en juego. Una decisión difícil, porque son precisamente los responsables del mal manejo de la economía y del amiguismo —socialistas y conservadores— los únicos que han garantizado con su firma a los acreedores la continuidad del programa de ahorro después de las elecciones.

Quienes dieron financiación a Grecia amenazan con perder la paciencia y cesar las transferencias de fondos en el caso de que lleguen al poder las fuerzas que se oponen a los planes de austeridad. Los adversarios se verán obligados a pactar y cooperar, algo a lo que no están acostumbrados los políticos griegos. "Hasta ahora", subraya sin embargo un estrecho colaborador del líder socialista Evangelos Venizelos.

Profesor de derecho constitucional de 55 años, Venizelos se ha disculpado varias veces públicamente por los errores de su partido y por el nepotismo. "Sólo una amplia coalición puede sacar al país de la crisis", subraya una y otra vez.

Sin mayoría. Su principal oponente, el conservador Antonis Samaras, de 60 años, lidera todas las encuestas y pide a los electores que le den la oportunidad a su partido de gobernar en solitario con un sólido mandato. "Grecia puede" es su eslogan. Su deseo no parece sin embargo más que eso, una ilusión. Según todas las encuestas representativas, los conservadores sumarán el 6 de mayo entre un 21,9 y un 25,5 por ciento de los votos (2009: 34 por ciento), demasiado poco para gobernar en solitario.

Los socialistas serían la segunda fuerza con entre un 17,8 y un 19,1 por ciento (2009: 44 por ciento). Para ambos sería el peor resultado desde el final de la dictadura militar en julio de 1974. Juntos apenas llegarían a tener una escasa mayoría en el Parlamento.

Por ello, por ahora no parece haber otra opción que una gran coalición. Ya ha habido un primer ensayo con la aceptación en noviembre pasado —a regañadientes— por parte de socialistas y conservadores de la formación de un gobierno de transición que lidera el economista y banquero Lucas Papademos.

Su Ejecutivo aprobó gracias a la amplia mayoría en el Parlamento un recorte récord de casi 107.000 millones de euros de la deuda, a la vez que nuevas y durísimas medidas de ahorro.

Sería grave que los dos principales partidos no tuvieran una mayoría clara o al menos mínima en el Parlamento. Porque en junio llegarán de nuevo los inspectores de los acreedores, y quieren encontrar un gobierno con capacidad de acción con el que decidir cómo seguir adelante.

Desacuerdos

El líder del partido conservador griego Nea Dimokratia, Antonis Samaras, descartó ayer la posibilidad de una alianza con los socialistas, pese a que todo indica que mañana no podrá surgir un ganador que gobierne en solitario. Si Nea Dimokratia no recibe suficientes apoyos y se niega a formar una coalición, tendrían que celebrarse nuevas elecciones.

Riesgo de abandono.- La agencia de calificación de riesgos Fitch Ratings aseguró hoy que el riesgo de una salida de Grecia de la Zona Euro está aumentando y advirtió de que eso desencadenaría una rebaja en las notas de países como España, Italia, Portugal, Irlanda y Chipre.

Según señala en un nuevo informe, Fitch sigue considerando que lo más probable es que el bloque sobreviva a la crisis y se mantenga "intacta", pero alerta de que otros escenarios se hacen más posibles mientras siga sin haber una recuperación amplia.

Entre ellos, la agencia ve una salida griega del euro como el más factible, y considera que la decisión podría llegar de la propia Atenas si el país no es capaz de volver al crecimiento económico y la austeridad, por lo que la población demandará un cambio.

En ese caso, Fitch pondría en perspectiva negativa las calificaciones de la deuda de todos los países de la Zona Euro y "probablemente" rebajaría las de Chipre, Irlanda, Italia, Portugal y España ante el "precedente" griego y el riesgo de contagio.

Junto a esta opción, la agencia analiza otras que considera menos probables, como que la Zona Euro avance hacia una "quasi unión fiscal", que Alemania y otros países sean quienes abandonen el euro para crear un nuevo pacto o que haya una ruptura total de la divisa.

Fuente: Noticias Terra

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